domingo, 21 de abril de 2013

Año 2024: ¿el Harmagedón?

De cómo las profecías bíblicas hacen referencia al Islam y a Estados Unidos. 

La Biblia encierra muchos misterios que se mantienen ocultos al orgullo y a la soberbia de los hombres. No son pocos los “intelectuales” de muchas naciones que han tomado la Biblia como si se tratase de un libro de mitos y fantasías. Y es que a los que leen la Biblia cargados de vanidad y orgullo, Dios les coloca una venda en los ojos. Y así, lejos de comprender los misterios, los textos se vuelven cada vez más incomprensibles. Algo parecido sucede en las confesiones protestantes: basan su ideario fundamental en la Sola Scriptura, y cada vez hay más seguidores que sufren de ceguera espiritual. Y los “sabios” exegetas de la Iglesia Católica no han quedado ciegos, pero si tuertos. 

Del mismo modo que la Biblia hace referencia a dos religiones, la judía y la cristiana, los profetas del Antiguo Testamento hacían referencia al devenir del pueblo judío y a la situación internacional en el final de los tiempos, y las profecías del Libro de la Revelación hacen referencia a la crisis internacional de la cristiandad que tendrá lugar en el final de los tiempos. De este modo, todas las profecías sobre el final de los tiempos confluyen en una fecha o momento anunciado: el retorno de los judíos a su patria o a la tierra prometida por Yavé, según el Oráculo que se menciona en Jeremías 30, cuyo capítulo termina con estas palabras:

 “Vosotros los conoceréis (los designios de Dios) al fin de los tiempos”

Los profetas del A.T. eran israelitas y como tales profetizaban sobre sucesos históricos que tendrían una relación directa con el pueblo israelita. Sin embargo, el autor del Libro de la Revelación, nacido judío pero convertido al cristianismo, profetiza sobre sucesos futuros relacionados con la cristiandad. Por tanto, los profetas del A.T. expresan acontecimientos futuros que afectarán, especialmente, a su propio pueblo y religión, y el único profeta cristiano del N.T. expresa acontecimientos futuros que afectarán a la nueva religión redentora. De este modo, las profecías siguen dos líneas paralelas, desde el año cero o desde la era cristiana, hasta el final de los tiempos. Vean el gráfico. 


¿Y qué anuncian los profetas del A.T. sobre lo que acontecerá al pueblo de Israel en la era cristiana y hasta el final de los tiempos? Pues, entre otras cosas, que abandonarían el territorio de la tierra prometida y serían dispersados por todas las naciones; que sufrirían persecuciones y que serían casi exterminados; pero que Yavé, en su misericordia, reservaría un resto del pueblo elegido que retornaría de nuevo a su patria. Pero también dicen las profecías otro aspecto que los exegetas han pasado por alto: que la patria a la que retornarían estaría ocupada y rodeada por naciones seguidoras de otra nueva corriente religiosa que aparecería en el mundo: el Islam. Curiosamente, la religión islamista fundamenta su historia hasta la llegada de Mahoma reconociendo a los mismos patriarcas israelitas. Pero, el error que se comete en El Corán es el mismo que cometieron los judíos: ignorar al Mesías anunciado o la divinidad de Jesucristo. Para Mahoma, Jesucristo era tan solo un profeta de tantos. Por eso Mahoma se proclama como “el último profeta”

Las naciones occidentales, y en especial EE.UU., consideran que el fanatismo religioso islamista representa un peligro serio para la seguridad internacional. No les falta razón. Células islamistas no dudan en preparar y ejecutar atentados terroristas para causar el mayor daño posible a los “infieles” occidentales. Evidentemente, esas acciones violentas y sanguinarias producen el rechazo de todos los que las sufren y hacen que todas las miradas se dirijan acusadoras hacia el mundo y la cultura del Islam. Pero el mundo del siglo XXI no está siendo víctima solo del carácter violento y sanguinario de los terroristas islamistas, también está siendo víctima de otro gran ataque que, si bien no se muestra violento ni sanguinario a los ojos de los hombres, sus consecuencias producen un efecto tan nefasto sobre las conciencias mayor aun que el causado por la violencia islamista. Y este ataque “silencioso” e incruento no es otro que la manipulación de la verdad completa mediante el uso de una ciencia falsa y la consiguiente difusión internacional de sus fundamentos ateos; el poder político republicano internacional, o democrático, que pretende sustituir a las monarquías instituidas por Dios, fundamentado en la proliferación de derechos inmorales, el engaño a las gentes y el mantenimiento generalizado de la ignorancia social como arma política para mantener este estado decadente e inmoral de las cosas. Nunca antes en la Historia habían confluido dos fuerzas basadas en lo político-religioso que atentarían contra la restaurada nación judía y contra las verdaderas doctrinas cristianas. 

La pregunta que me hago es: ¿Qué se pretende con que las naciones occidentales dirijan sus miradas, sus sospechas y sus temores SOLO hacia el mundo islamista? ¿No será que Satanás está haciendo un doble juego aprovechándose de la histórica ingenuidad de los hombres que se dejan llevar por las apariencias? El “juego” podría consistir en que una parte haga de policía bueno (EE.UU: violencia incruenta contra las conciencias) y la otra de policía malo (Islam: violencia sangrienta). El papel de policía bueno se le asigna a EE.UU. que se muestra ante el mundo como cargado de “virtudes” que todas las naciones deben imitar, y el papel de policía malo se le asigna al terrorismo islamista cuyas acciones, no podía ser de otra forma, todo el mundo desprecia y rechaza. Pero, en realidad EE.UU. y el Islam son las dos caras de una misma moneda que representan la actual situación internacional de caos ético y moral anunciado por los profetas. 

¿Qué dicen las profecías? 

 En el Libro de Daniel leemos que el profeta tuvo tres sueños o visiones propias, las que se narran los capítulos 7, 8 y 10. La del capítulo 7 (la visión de las cuatro bestias) está relacionada con la visión del capítulo 8 en el que se narran hechos históricos que acontecerían desde Alejandro Magno hasta el fin de los tiempos. Se diría que Daniel es el profeta que narra acontecimientos históricos trascendentales por los que pasará el pueblo israelita a lo largo de su historia hasta que se cumplan las profecías en el final de los tiempos. Si bien las visiones de los capítulos 7 y 8 se narran hechos históricos que llegan hasta el final de los tiempos, la visión del capítulo 10 hace referencia a los hechos que acontecerían en fechas próximas (Daniel 10:14). 

Nota importante: Las visiones de los capítulos 7 y 8 son alegorías y compendios que anuncian hechos históricos que acontecerán hasta el final de los tiempos, en cuyo momento histórico se desvelarán el significado real de las profecías. Lo deja claro el ángel en Daniel (8:17,19) (8:26) (12:9). Por tanto, es un error interpretar estos capítulos como hechos históricos referidos a la época, próxima o cercana, del profeta.

Pero Daniel no solo nos ofrece apuntes sobre los hechos históricos que acontecerían desde el conquistador del Imperio Medo-Persa, hasta el fin de los tiempos, sino que además nos aporta “fechas” ocultas en forma de períodos. Lo mismo sucede en el Apocalipsis de Juan. De este modo, los hechos históricos que se narran están relacionados con los siguientes períodos: 

70 años Jeremías (25:11-12 y 29:10) 
70 semanas (Daniel 9:24-27) 
Tiempo, tiempos y medio tiempo (Daniel 7:25) (Apocalipsis 12:14) 
1260 días (Apocalipsis 11:3) 
42 meses Apocalipsis 11:2 –12:6 – 13:5) 
1290 días (Daniel 12:11) 
1335 días (Daniel 12:12) 
2300 tardes y mañanas (Daniel 8:14) 

En los capítulos 8 al 13, el profeta Daniel narra los sucesos históricos que tendrían lugar desde Alejandro Magno hasta el fin de los tiempos. En Daniel 8, leemos los sucesos históricos que acontecieron con Alejandro Magno (336-323 a.C.), la división posterior de su imperio en cuatro reinos, de uno de los cuales surgiría el Imperio Romano, azote de judíos y cristianos y símbolo perverso de los imperios que surgirían después. Leemos: 

“De uno de ellos salió un cuerno pequeño que creció mucho hacia el mediodía, el oriente y la tierra gloriosa, engrandeciese hasta llegar al ejército de los cielos, y echó a tierra estrellas y las pisoteó. Aun contra el príncipe del ejército se levantó, y le quitó el sacrificio perpetuo y destruyó su santuario. Convocó impíamente ejércitos contra el sacrificio perpetuo, echó por tierra la verdad, hizo con buen éxito lo que quiso. Entonces oí hablar a uno de los santos (que vio Daniel en la visión), respondiendo a otro santo que le preguntaba: ¡Hasta cuando va a durar esta visión de la supresión del sacrificio perpetuo de la asoladora prevaricación y de la profanación del santuario? Entonces dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas. Luego será purificado el gran santuario” (Daniel 8:9,14) En el texto que sigue, el ángel Gabriel le explica a Daniel que la visión hace referencia al fin de los tiempos (Daniel 8:17). 

Si el período anunciado en la profecía se inicia con Alejandro Magno, como personaje que conquistará el imperio Medo-persa, ¿en qué año comienza a tomar relevancia este personaje histórico como futuro conquistador? Pues en el año

 1948 – 2300 años (tardes y mañanas) = 352 a.C. 

 Año en que Alejandro Magno tendría unos 3 ó 4 años. La profecía señala a Alejandro Magno como “el macho cabrio que no tocaba la tierra con sus pies” (en referencia a que siempre dirigía las batallas y combatía montado sobre su caballo Bucéfalo). 

Otra de las profecías que más ha sido objeto de estudio por parte los protestantes es la de las “setenta semanas”. Veamos lo que le dice el ángel a Daniel: 

“Setenta semanas están prefijadas sobre tu pueblo y sobre tu ciudad santa para poner fin a la prevaricación y cancelar el pecado, para expiar la iniquidad y traer la justicia eterna, para sellar la visión y la profecía y ungir al santo de los santos. Sabe pues y entiende que desde la salida del oráculo sobre el retorno y edificación de Jerusalén hasta un ungido príncipe habrá siete semanas, y en sesenta y dos semanas se reedificaran plaza y foso en la angustia de los tiempos. Después de las sesenta y dos semanas será muerto un ungido, sin que tenga culpa. Y destruirá la ciudad y el santuario el pueblo de un príncipe que ha de venir, y su fin será en una inundación, y hasta el fin de la guerra, están decretadas desolaciones. Y afianzará la alianza para muchos durante una semana, y a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la oblación y habrá en el santuario una abominación desoladora hasta que la ruina decretada venga sobre el devastador” (Daniel 9:24,27) 

Nota: Esta profecía puede interpretarse aplicando literalmente los períodos, pero también puede interpretarse aplicando los períodos en el final de los tiempos. Observen que en el texto se dice que la reedificación de la plaza y el foso tendrán lugar en el final de los tiempos (en la angustia de los tiempos). 

Pero en esta profecía de las setenta semanas hay un aspecto a considerar. ¿Cómo es que el ángel responde a la pregunta de Daniel haciendo referencia a 70 semanas, en vez de a 70 años? ¿No será que los años mencionados por el profeta Jeremías deben multiplicarse por 7? 

 70 años x 7 = 490 años = 70 semanas x 7 días = 490 días = 490 años 

En el capítulo 12, Daniel escribe: 

“Tú, Daniel, ten en secreto estas palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin (13). Muchos lo leerán y acrecentarán su conocimiento". 

(13) Sellar el libro significa mantener oculto o cerrado el conocimiento sobre una materia o hecho religioso concreto. Contenido del libro que será abierto o desvelado en el final de los tiempos. Efectivamente, la interpretación de las profecías requiere vivir el tiempo o momento histórico anunciado. Intentar interpretar una profecía antes de que llegue el tiempo anunciado resulta, además de difícil, casi imposible al carecer de referencias sobre los hechos y situaciones históricas que se ajusten a lo anunciado. 

“Yo, Daniel, miré y vi a dos hombres que estaban en pie, el uno al lado de acá del río, y el otro del lado de allá, y uno de ellos dijo al varón vestido de lino que estaba sobre las aguas del río: ¿cuándo será el fin y sucederán estas maravillas? Y oí al varón vestido de lino, que estaba sobre alas aguas del río, que, alzando al cielo su derecha y su izquierda, juró por el que eternamente vive que eso será dentro de un tiempo, de tiempos y de la mitad de un tiempo, y que todo esto se cumplirá cuando la fuerza del pueblo de los santos estuviera enteramente quebrantada. Yo vi; pero no entendiendo, pregunté: Mi señor, ¿cuál (cuándo) será el fin de estas cosas? Y él respondió: Anda, Daniel, que esas cosas están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. Muchos serán purificados, emblanquecidos y depurados; los impíos seguirán el mal, y ninguno de los malvados entenderá, pero los que tienen entendimiento comprenderán. Después del tiempo de la cesación del sacrificio perpetuo y del alzar de la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días. Bienaventurado el que espere y llegue a mil trescientos treinta y cinco días. Y tú camina a tu fin y descansarás, y al fin de los días te levantarás para recibir la heredad.” (Daniel 12:4,13) 

Sobre el período de 42 meses o 1260 días (años), veamos que se dice en el Libro del Apocalipsis: 

“Me dijeron: Es preciso que de nuevo profetices a los pueblos, a las naciones, a las lenguas y a los reyes numerosos.

...El atrio exterior del templo déjalo fuera y no lo midas, porque ha sido entregado a las naciones que hollarán (pisotearán) la ciudad santa durante cuarenta y dos meses. Mandaré a mis dos testigos para que profeticen, durante mil doscientos sesenta días, vestidos de saco. Estos son los dos olivos y los dos candeleros que están delante del Señor de la Tierra (la ignorancia en materia religiosa de algunos protestantes les lleva a decir que los dos testigos serán perseguidos y muertos por ser falsos profetas y difundir cosas contra Dios (¿?) Y luego se extrañan los protestantes de que algunos textos evangélicos y del Apocalipsis señalen a estas confesiones de anticristianos). Si alguno quisiere hacerles daño, saldrá fuego de su boca, que devorará a sus enemigos” (Apocalipsis 10:11 y 11:2,5) 

“Se le dio (a la bestia) a si mismo una boca, que profiere palabras llenas de arrogancia y de blasfemia, y le fue concedida autoridad para hacerlo durante cuarenta y dos meses (14). Abrió su boca en blasfemias contra Dios, blasfemando de su nombre y de su tabernáculo, de los que moran en el cielo. Le fue otorgado hacer la guerra a los santos y vencerlos. Y le fue concedida autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación.” (Apocalipsis 13:5,7) 

(14) Obviamente, la autoridad que se le concede a la bestia para ejercerla sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación, no puede ser de tan solo 1260 días reales o tres años y medio. Por tanto, es razonable pensar que debe hacer referencia a 1260 años. 

 Entrando en materia 
Referencias proféticas al Islam 

 Observen que estos dos versículos mencionados por el profeta Daniel y el apóstol Juan, vienen a decir lo mismo o están estrechamente relacionados. Lo único que les diferencia es el período: 

“Después del tiempo de la cesación del sacrificio perpetuo y del alzar de la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días. Bienaventurado el que espere y llegue a mil trescientos treinta y cinco días.”

 “El atrio exterior del templo déjalo fuera y no lo midas, porque ha sido entregado a las naciones que hollarán (pisotearán) la ciudad santa durante cuarenta y dos meses”. 

 ¿Qué significa lo del “alzar de la abominación desoladora” y lo de que “el atrio exterior del templo déjalo fuera y no lo midas porque ha sido entregado a las naciones que pisotearán la ciudad santa”? Si analizamos la historia de Jerusalén y del Templo, resulta que en el año 688-689, comenzó la construcción (a levantarse o alzarse) la Cúpula de la Roca en el lugar donde había sido levantado y ocupado por el Templo de Salomón (vean fotografía). Por tanto, el mismo lugar que ocupaba el Templo de Salomón, lo ha venido ocupando desde el año 688-689 un templo de la religión islamista. De ahí lo del alzar (levantar, construir) la abominación desoladora (una roca colocada en el lugar del Templo de Salomón. ¿Cómo llegó allí la pesada roca que hay en su interior?). Respecto a la cita del apóstol Juan, es más que evidente a lo que se refiere: desde que Jerusalén se convirtió en la ciudad santa de las tres religiones, su atrio se ha convertido en lugar de peregrinación turística y religiosa (por eso es hollada o pisoteada por las naciones). Se entiende, así, la petición que hace el ángel de no medir el atrio profanado del Templo.


Como había sido profetizado por casi todos los profetas, el pueblo judío sería dispersado por todas las naciones, siendo perseguido odiado y casi exterminado, pero un día un resto del pueblo judío retornaría a su antigua patria. Ese retorno tuvo lugar después de la Segunda Guerra Mundial, en el año 1948, estableciéndose en la zona que les fue asignada por las naciones europeas: la zona oeste de Jerusalén. Pues bien, resulta que desde el año en que se alzó o levantó la Cúpula de la Roca (islamista) hasta el retorno de los judíos a Jerusalén, transcurrieron 

 688+1260 años = 1948 = Retorno de los judíos a su antigua patria 

Nota: las fechas sobre hechos históricos pueden sufrir variaciones de entre 1 y 4 años debido a la confusión en las fechas generada por astrónomos e historiadores. 

Pero el profeta Daniel dice que “serán bienaventurados los judíos que esperen y lleguen a los 1335 días” (años). Resulta entonces que 

 688 (ó 689)+1335 años = año 2023 ó 2024 

 ¿Año que se pondrá fin a la abominación desoladora quitando la Cúpula de la Roca y levantando en su lugar el Templo Sagrado? 

 Esta fecha aparece también aplicando otros períodos proféticos. Por ejemplo, si aplicamos la profecía de las setenta semanas en la forma 7 semanas + 62 semanas convertidas en años, tenemos que 

 1948+7+62 = 2017 = 2024 -7 años 

 Pero esos 7 años que faltan = (7x365d) 2555 días, luego 

 Año 2017 – 2555 días (convertidos en años) = 538 a.C. = Año del Edicto de Ciro 

 Y si al año que tuvo lugar el Edicto de Ciro, le restamos 49 años (7semanas x 7días), nos lleva al año 587 a.C., año en que el pueblo israelita fue llevado cautivo a Babilonia y año en que tuvo lugar el Oráculo de Yavé anunciando el retorno de los judíos a su patria en el final de los tiempos (Jeremías 30). Por tanto, el “ungido príncipe” que aparecería después de las primeras 7 semanas, en la profecía de las 70 semanas, bien pudo haber sido Ciro. Respecto al ungido que sería muerto después de las 62 semanas, podía haber sido el pontífice Onías, que fue traicionado y muerto en el año 170-171 A.C. Respecto a la muerte de Onías se dice: 

 “Fue esto motivo de que no solo los judíos, sino también muchas de las otras naciones, se indignaron y llevasen muy mal la inicua muerte de tal varón (Osías). Y vuelto de Cilicia el rey, se le presentaron los judíos de Antioquía y muchos de los griegos, que asimismo aborrecían la maldad, para hablarle de la muerte de Onías. Cordialmente se entristeció Antíoco y movido de compasión derramó lágrimas , recordando la discreción y gran modestia de Onías, e indignado, al instante despojó a Andrónico del manto de púrpura e hizo que, desgarrados los vestidos, le pasearan por toda la ciudad hasta el sitio mismo en que había impíamente asesinado a Onías. Allí fue ejecutado aquel criminal, dándole el Señor su merecido” (2 Macabeos 4:35-38) 

Pero los períodos proféticos pueden tener otros significados “ocultos”. Por ejemplo: 

 2024 – 70 semanas (490 años) = 1534, año en el que tienen lugar dos importantes acontecimientos relacionados con la cristiandad: 1) El rey Enrique VIII de Inglaterra (un personaje lleno de “virtudes”) se separa de la Iglesia Católica, proclamándose Jefe (pontífice) de la Iglesia de Inglaterra. Este hecho resulta inaudito. Jamás en la Historia ningún rey se atrevió nunca a proclamarse Jefe o pontífice de una religión. Esa misión o cargo ha estado siempre reservado a miembros sacerdotales o a elegidos por Dios, y 2) Lutero termina su propia y libre traducción de la Biblia. Ambos acontecimientos, separados en la distancia, darían lugar al establecimiento de la nueva religión protestante en el mundo basada en la Sola Scriptura. Nueva religión que será la que reciba el dominio en el nuevo Imperio Republicano que surgirá en el Nuevo Mundo.

 Observen que en el texto profético de las 70 semanas se dice que “destruirá la ciudad y el santuario el pueblo de un príncipe que ha de venir”. No se dice que vaya a ser un príncipe, sino el pueblo de ese príncipe. Si ese príncipe era Enrique VIII, es obvio que su pueblo eran los ingleses; pueblo, lengua y religión que se haría con el poder en las tierras de Norteamérica y que después extendería su modelo de “virtudes” religiosas y políticas por todo el mundo. Respecto al significado de “destruirá la ciudad y el santuario”, puede significar que la nueva religión protestante atentará contra el pueblo cristiano (la ciudad) y contra la verdad (el santuario). 

 Referencias proféticas al Imperio de la bestia o al “octavo reino que es de los siete” 

 Las referencias proféticas al último imperio que existirá en la Tierra, vienen expresadas tanto en el A.T. como en el N.T. Si bien las profecías del A.T. nos transmiten con alegorías los acontecimientos históricos que tendrán lugar en el final de los tiempos, las revelaciones del único profeta cristiano: el apóstol Juan, expresa esos acontecimientos de forma mucho más clara y explícita. Y del mismo modo que los profetas del A.T. predicen sucesos históricos y castigos que afectaban al pueblo de Israel, el profeta del N.T. predice sucesos históricos y castigos que afectan, involucran o se dirigen al pueblo internacional de la cristiandad. ¿Por qué sería castigada la cristiandad? Porque la cristiandad está actuando de forma similar a como actuaba el pueblo de Israel: olvidándose de cumplir con las doctrinas de Dios y de su Hijo Jesucristo; porque al igual que el pueblo de Israel, la cristiandad moderna ha pervertido y manipulado la letra y el espíritu de los evangelios… 

 El modelo de virtudes cristianas enunciadas por Jesucristo en los evangelios ha desaparecido de la faz de la Tierra. La cristiandad moderna acepta como algo natural que tiene derecho a gozar de la riqueza y de todos los placeres que les ofrece la vida. Apenas nadie es consciente de que vivir según el mundo y la carne es lo que pretende y desea el sistema anticristiano de la bestia. Es el mensaje que se divulga diaria y constantemente en los medios de comunicación al servicio de los derechos inmorales y caprichosos que ofrecen las repúblicas y democracias y que se propaga en todos los medios de mil formas diferentes: unas de forma directa (creando envidias divulgando lo bien que viven los ricos) y otras de forma sutil o indirecta (justificando la riqueza que se obtiene de forma inmoral, ilícita o corrupta). 

 ¿Cómo comenzó a gestarse el Imperio de la bestia? En la obra EL NACIMIENTO DE LOS ESTADOS UNIDOS (1763 – 1816) de Isaac Asimov, se dice:

 “En el año de 1763, el Tratado de París puso fin a una larga serie de guerras con los franceses que habían abrumado a los colonos británicos de la costa marítima oriental del continente durante tres cuartos de siglo. Dichas guerras terminaron con una total victoria británica. 

 Los franceses fueron expulsados del continente. Toda América del Norte, desde la bahía de Hudson hasta el golfo de México y desde el río Misisipí hasta el océano Atlántico, era británico. Al oeste del Misisipí y al sur, América del Norte aún era española, pero España era, desde hacía más de un siglo, una potencia en declive y causó pocos problemas a los británicos y a los colonos. Esto era particularmente así desde que los españoles se habían visto obligados a abandonar Florida, que había sido su bastión durante casi dos siglos, fortaleza desde la que habían hostigado a las colonias sureñas. Sin embargo, esa victoria total marcó el comienzo de nuevos problemas para Gran Bretaña. La derrota de sus enemigos inició una cadena de sucesos que condujo a la mayor derrota que Gran Bretaña sufriría en tiempos modernos, y al nacimiento de una nueva nación destinada, en el curso de dos siglos, a convertirse en la más poderosa de la historia

 Hasta 1763, por supuesto, los americanos no podían permitirse libremente presentar quejas contra los británicos. Los franceses eran el enemigo y se necesitaba la potencia de Gran Bretaña. Pero ahora los franceses se habían marchado y los americanos, seguros en su tierra, se sintieron en condiciones de enfrentarse con los británicos, finalmente. 

 Esto era tanto más cierto cuanto que los americanos preveían un brillante futuro. Eliminada Francia, toda la tierra al oeste, hasta el lejano Misisipí, estaba abierta a la colonización americana, pensaban, y las 13 colonias seguirían creciendo en superficie y población hasta constituir una gran potencia sobre la Tierra. ¿Quién los detendría?” 

 Lo que los americanos ignoraban es que el nacimiento de su nueva nación –Imperio, para ser exactos- ya había sido profetizada y no, precisamente, con la bendición de Dios. Para conseguir alcanzar su independencia como Imperio Norteamericano, tuvieron que derrotar a 10 reinos (los 10 cuernos de Apocalipsis 7:7-8 y 7:24) que colonizaron el nuevo mundo. Los 10 cuernos o colonias europeas eran las siguientes: 

Inglaterra 
Francia 
España 
Alemania 
Escocia 
Irlanda 
Holanda 
Dinamarca 
Suecia 
Noruega 

 Tal y como dice el texto apocalíptico, el cuerno pequeño (el número 11) surge de entre los 10 cuernos (las 13 colonias inglesas que se separarían más tarde del reino de Inglaterra) y que derriba a tres de aquellos reyes (las tres colonias más potentes con contaban con presencia militar a las que derrotaron fueron Inglaterra, Francia y España)… Más claro no puede estar el significado de las profecías sobre el Imperio de la bestia.

Nota: En la actualidad existen en Europa 10 naciones con monarcas. Estas son las que están apoyando al Imperio Republicano de la bestia. Pero, como se dice en el Apocalipsis, estas 10 monarquías (10 cuernos) “aborrecerán a la ramera y la dejarán desolada y desnuda, y comerán sus carnes y la quemarán al fuego” ¿Y quién es la ramera? La ramera es una ciudad que representa al poder del Imperio de la bestia: “la mujer que has visto es aquella ciudad grande (Nueva York =Babilonia = “la ciudad soberbia”) que tiene la soberanía sobre todos los reyes de la Tierra” 

 Pero la Historia de lo que luego sería Estados Unidos o Imperio Republicano, no comienza con su independencia en 1776, sino en 1762 (se puede restar un año) derrotando a los franceses. Por tanto, 

 (7 x 365 días) -2300 días = 255 días = 2017 -1762 

 En resumen,
352 a.C. +2300 años = 1948 
688 d.C. +1260 años = 1948 
688 (ó 689) d.C. + 1335 años = 2023-2024 
1534 +490 años = 2024 
1948+7+62 = 2017 = 2024-7 años 
7 años x 365 días = 2555 días o años 
538 a.C.+ 2555 = 2017 = 1948+ 7+62 
2555 días -2300 días = 255 días = 2017 -1762 

 Por tanto, los períodos proféticos confluyen en tres años o fechas en que comenzará el fin de este estado de las cosas o fin de los tiempos: 

1948 = Retorno de los judíos a su patria
2017 = (?)
2024 = ¿El fin de los tiempos?

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